marco antonio lizarraga

Entre Veredas/Marco Antonio Lizárraga

LOS ACUERDOS 

Sorprendió a propios y extraños la manera en cómo Dulce María Sauri y el PRI tomaron la presidencia de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados con apoyo de la bancada de Morena para quitarle al PT la posibilidad de regresar a ella.

Luego de unos intensos días de negociaciones y cambiar a diputados de bancada en la Cámara el PRI cumplió su cometido de dirigir las sesiones en cara al proceso electoral del 2021, un año que se torna bastante interesante, en la convergencia que Morena ha encontrado con el PRI.

Dulce María Sauri Riancho presidirá la Mesa Directiva para el Tercer Año de Ejercicio de la 64 Legislatura en San Lázaro. Asumió el cargo minutos después de su elección, y las votaciones fueron 313 votos a favor, 123 en contra y 21 abstenciones. El respaldo de Morena fue evidente.

El resto de la Mesa Directiva quedó de la siguiente manera: Como vicepresidentes: Dolores Padierna, de Morena; Xavier Azuara, del PAN, y María Sara Rocha, del PRI, y secretarios quedarán María Guadalupe Díaz (Morena), Karen Gonzalez (PAN), Martha Garay (PRI), Julieta Macías (Movimiento Ciudadano), Héctor Cruz (Encuentro Social), Lyndiana Burgarín (Partido Verde), Mónica Bautista (PRD).

En redes sociales, el PRI celebró que recuperó la esta posición tras una polémica votación que fracturó la coalición del presidente Andrés Manuel López Obrador, en la Cámara, pero que contó con el respaldo de Mario Delgado coordinador de los legisladores morenistas.

El PRI logró aplicar el reglamento que establece que cada año se tiene que rotar el cargo, el cual ha sido ocupado desde 2018 por el gobernante Movimiento Regeneración Nacional (Morena) y el opositor Partido Acción Nacional (PAN).

Legalmente al PRI por ser la tercera fuerza de la cámara, le correspondía quedarse con la presidencia, pero, el Partido del Trabajo (PT), cuarta fuerza y socio de López Obrador y de Morena, intentó evitarlo sumando a sus filas a diputados de otros partidos.

El PRI respondió de la misma forma y sumó cuatro diputados del Partido de la Revolución Democrática (PRD), quedando su grupo parlamentario en 50 diputados frente a los 46 del PT, a este asunto el presidente López Obrador censuró el lunes la operación y criticó que el partido estuviera “maniobrando de última hora por los cargos”.

En respuesta, Gerardo Fernández Noroña, diputado del PT y aspirante a presidir la Cámara, sostuvo que es “inmoral” entregar el cargo al PRI, partido que calificó de “pandilla de criminales” por la desaparición en 2014 de los 43 estudiantes de Ayotzinapa.

Cómo se recordará, la candidata del PRI no obtuvo el lunes la mayoría calificada necesaria en la votación, pero, con estos movimientos, este miércoles se repitió dando luz verde al nombramiento de Dulce María Sauri.

El asunto va mucho más allá, hay que recordar como al principio de la presente Legislatura, el PRI era un cero a la izquierda con el bloque que conformaba Morena con el PT, y la aplanadora era aplicada sin que prosperaran acuerdos o iniciativas de la bancada tricolor.

Las cosas han cambiado, de manera drástica, y esta llegada de Dulcer María Sauri a la presidencia de la cámara, puede prever acuerdos futuros en cara al proceso electoral que se avecina. Lecturas entre líneas al fin y al cabo.

REPETICIÓN

Lo ocurrido hace unos días con la declaración de Sergio Torres Félix, secretario de Pesca de Sinaloa contra el líder del PRI Jesús Valdés Palazuelos de que dejara su cargo si quería contender por la gubernatura, deja mucho más que una declaración.

El caso nos revoca a lo ocurrido en aquel periodo donde había más de ocho aspirantes, al gobierno de Sinaloa, y donde luego de unas estrategias el PRI, ungió a Quirino Ordaz Coppel para que encabezara la candidatura al gobierno de Sinaloa.

El tema fue el siguiente, los actores políticos comenzaron a aplicar estrategias mediáticas en busca de estar posicionándose en las encuestas por su partido, donde varias casas encuestadoras los colocan como los posibles candidatos.

El tema de la declaración del exalcalde de Culiacán, calentó el ambiente político en la capital, pero si pone en evidencia, que se puede presentar una ruptura próxima que pondría en riesgo al PRI de poder  tener posibilidades de refrendar el estado.

“El pleito” no debe de verse como meramente mediático, sino que va más allá y eso debe de preocupar no sólo a las esferas del PRI, sino al tercer piso del Palacio de Gobierno que le puede mover el ajedrez.

En aquel entonces, la guerra mediática que se desató provocada por David López Gutiérrez, el peculiar “Pecuni” cuando en una reunión con los suspirantes, les dijo que la candidatura vendría del mejor posicionado.

En ese momento, se desató una carnicería entre varios de los aspirantes, principalmente quienes era sotaneros en ellas, contra los mismos de abajo, complicando el panorama, causando daños colaterales, donde, cómo se recordará, el primer lugar era Jesús Vizcarra, quien se descartó, quedando libre Aarón Irízar, qué, por este conflicto, no pudo ser ungido.

Aún así, eso dejó una seria lección, el PRI se pudo unir los ideales, los grupos y los liderazgos para apoyar a Quirino Ordaz a quien se le alineraron las estrellas, y arrasó en las elecciones. Y analizando bien, quizás, léalo bien, es una suposición, quizás, la estrategia sea similar.

La única desventaja es que en esta ocasión no hay un amigo presidente, no gobierna el PRI y este partido, en las encuestas aparece como el que menos votos tendría en la jornada electoral, un panorama adverso al de esa época.

Alito Moreno, dirigente del PRI nacional señaló que sería el Comité Ejecutivo Nacional quien elegiría al nuevo candidato en los estados donde habrá elecciones en el 2021. Aquí las cosas cambian.

Ahora la pregunta será: ¿Habrá un tapado?

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